Statement del artista

     Me atraen los objetos  y sus mecanismos. Cada objeto es un fragmento de mundo con claves propias de identidad que, a su vez, es susceptible de servir de recipiente para un uso diferente al original.

     Mantener un diálogo con un objeto es como lanzar una moneda al aire sabiendo que, aunque el azar muestre una de las caras,  al otro lado se halla latente la posibilidad de ser otra cosa diferente.

     Los objetos son parte de nuestra vida. Espectadores mudos de nuestro ir y venir, cajas de la memoria que custodian los diálogos mantenidos con el tiempo, espejos de nuestras acciones, interlocutores pacientes.

     Mi obra tiene diferentes aristas: el trabajo realizado sobre objetos encontrados (obras de carácter escultórico); el trabajo que parte del lenguaje, el dibujo y la obra sobre papel (libros de artista, libros objeto, libros ilustrados, dibujos, collages, poemas objeto, etc); las piezas textiles y la puesta en escena.

     Entiendo que el lenguaje se deriva del modo que tiene cada uno de interrogarse por las cosas y de la necesidad de construir un discurso artístico, por eso no me puedo limitar a unos códigos cerrados como son los géneros.

     La modernidad ha revalorizado la idea de fragmento ante la imposibilidad de reconstruir un principio y un final; pero yo busco filtrar, como el visillo filtra la luz del sol o una cortina dibuja la trama de su dibujo aumentado sobre la pared. De este modo se filtra el paisaje interior del alma en el rostro de mis trabajos con máscaras, por eso da la sensación de que manifiestan algo. Algo misterioso y desgarrador. Algo que resuena sin voz pero que es atronador. La palabra silenciada que no puede seguir oculta por más tiempo.

     A nivel conceptual mi trabajo aborda temas esenciales del hombre: la memoria, como medio para reconstruir el pasado y entender lo que ocurre a nuestro alrededor, la percepción, el lenguaje, el modo de posicionarnos, el miedo, el deseo, la ausencia, el cuerpo, el rostro, la identidad.

     La ausencia deja una huella que el ojo apresa. Dicha huella nos habla del camino recorrido, del cuerpo en reposo y del cuerpo en movimiento. La huella es el hueco.

A través del hueco generado por la ausencia, la memoria reconstruye el cuerpo que se ausentó.

 

Mar Lozano

 

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