Retrato de un poeta

 

En el 2013 Chema Rubio me encargó las ilustraciones para un libro pensado como una pequeña muestra de la poesía contemporánea sin fronteras. Una idea tan heterogénea debía tener un eje, no tanto una temática: la figura de un gran poeta, Miguel Hernández. Un eje que es el rostro de todos los poetas, el semblante del hacer poético.
Comencé a trabajar en esta idea. La voz de Miguel Hernández vagaba sin rumbo en mi imaginación, su retrato yacía en calma en mi memoria. Boca que arrastra mi boca: / boca que me has arrastrado: / boca que vienes de lejos / a iluminarme de rayos. Busqué su imagen, dibujé su boca, intenté leer tras sus ojos. Su rostro se alzó entonces ante mí como un proscenio tras el que representar el proceso artístico. Dibujaría su rostro como un escenario.
Las ilustraciones que realicé son retratos-escenarios donde se escenifican diferentes sucesos, diálogos entre el inconsciente y la consciencia, fértiles juegos de la memoria que como un árbol se ramifica en nuestro interior. Retoñarán aladas de savia sin otoño / reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida / Porque soy como el árbol talado, que retoño: / porque aún tengo la vida.
 
Ilustrar es para mí un modo de alumbrar el lenguaje y ampliar sus límites. Un libro ilustrado es algo más que bellas imágenes, es el resultado del esfuerzo de aunar imaginación y entendimiento para jugar con la realidad que nos rodea y generar una experiencia que enriquece nuestra percepción.

«En estos días en que este mundo loco, de guerra en guerra, de terror en terror, va haciendo sus estragos, es el momento de sacar el rostro de la belleza de los ojos que habían pensado quedarse esclavos en la miserable crueldad del mundo.» Chema Rubio.

Deja un comentario